El gobierno de Estados Unidos acusó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de mantener presuntos vínculos con organizaciones del crimen organizado, entre ellas el Cártel de Sinaloa y otros grupos dedicados al narcotráfico en México y la región.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, el mandatario venezolano habría facilitado redes para el tráfico internacional de drogas hacia territorio norteamericano, brindando apoyo logístico y protección a estructuras criminales. Estas acciones, señalaron, han contribuido al incremento de la violencia y al flujo de estupefacientes, incluidos cargamentos mezclados con fentanilo.
Como parte de estas investigaciones, Estados Unidos mantiene activa una recompensa millonaria por información que conduzca a la captura de Maduro, a quien acusa de delitos relacionados con narcotráfico y crimen organizado transnacional.
Las acusaciones han provocado nuevas tensiones diplomáticas. Mientras Washington sostiene sus señalamientos, el gobierno venezolano ha rechazado categóricamente las imputaciones, calificándolas como una estrategia política. En tanto, autoridades mexicanas han señalado que no cuentan con investigaciones propias que respalden dichos vínculos.
El caso se mantiene como un punto central en la agenda de seguridad regional y en el debate internacional sobre el combate al narcotráfico y la cooperación entre gobiernos.
