Amarres de amor están acabando con los colibríes

Colibríes, chupamiltos o chuparrosas, así son conocidos estas pequeñas y notorias aves. Sin embargo, ciertas creencias sobre su efectividad con la fortuna en el amor y su uso en “amarres”, hechizos y demás prácticas de brujería han puesto a esta especie en un serio peligro.

A pesar de ser una especie en peligro de extinción y de estar protegida por la Norma Oficial Mexicana (NOM) y considerada por la Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies Amenazadas (CITES) como restringidas en su tráfico, la venta de estos animales es una práctica “normal” en algunos sitios comerciales y mercados de México.

Su precio oscila entre los 200 y 350 pesos por cada uno, y puede conseguirse vivo o muerto, según lo requiera el cliente. De acuerdo con la revista National Geographiclos chupamiltos son atrapados, asesinados, envueltos en paños íntimos, cubiertos de miel y vendidos para presuntamente “atraer el amor de una persona”.

Aunque no se sabe el daño exacto que ha provocado el contrabando de colibríes, algunos expertos creen que la demanda de uso como amuleto es alta y posiblemente aumente con el paso del tiempo. Tan sólo en 2009, fueron documentados 650 chuparrosas muertos en el famoso Mercado de Sonora en la CDMX.

Asimismo, cinco de las 58 especies que se encuentran en México, están en alguna categoría de riesgo internacional, según la doctora María del Coro Arizmendi de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿Qué pasa con los colibríes en México?

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), los colibríes forman parte de uno de los grupos de aves más llamativos del país, por su tamaño y colorido.

Contrario a lo que podría creerse, el espectro ecológico del colibrí es muy amplio, ya que esta especie puede encontrarse desde el nivel del mar hasta los picos más altos de las montañas.

Los colibríes son endémicos del continente americano y se cuenta con 350 especies distintas, según la Conabio. Asimismo, la doctora María del Coro Arizmendi, asegura que la abundancia y diversidad de los colibríes esta siempre correlacionada de manera positiva con la de las flores; y que la cantidad de recompensa ofrecida por las plantas es muy importante para determinar su uso.

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