En el marco de la grabación y presentación de su película Roma de Alfonso Cuarón, el laureado director mexicano tuvo que enfrentarse a vivir temporalmente en México, y volvió a notar cosas de las que se había dado cuenta en su juventud: el grave racismo y clasismo que se vive en el país.
El racismo en México “no ha mejorado nada” y que todavía persisten “no solo los estereotipos sino también las actitudes” negativas hacia las personas indígenas y el personal doméstico, dijo.
“Es la perversa relación entre el México de la clase y de la raza”, comentó, “al mexicano mestizo, blanco y criollo le encanta decir que no es racista (pero) no es cierto”. “Te justifica que (la actitud) es clasista en lugar de racista, como si eso fuera justificable”.
Para la realización de Roma, un filme autobiográfico, Cuarón pasó por lo menos dos años en México; hacía más de 16 años que no vivía en el país; se trata del filme que más tiempo ha tardado en hacer.
“Esta película me obligó a vivir México una vez más, porque es muy distinto venir a visitarlo que vivirlo. Esto supone confrontarme con un México nuevo que contradice mi memoria”, relató Cuarón para Efe, con motivo de la presentación del filme que muestra el rol de las mujeres, el personal doméstico y los indígenas.
Durante la charla, resaltó la manera en que México discrimina, criminaliza a los migrantes de paso por nuestro país.
“De la misma manera que señalamos la injusticia del Gobierno de Estados Unidos con nuestros migrantes, hay que señalar cada vez más fuerte las injusticias de nuestro país hacia los migrantes que cruzan nuestra frontera”, indicó.
Pero no todo está perdido para el director, quien reconoció que son momentos de transformación política y el gran empuje de las nuevas generaciones.
“Entre el México que yo viví y el actual, es incuestionable el gran impulso que tienen las nuevas generaciones. Es algo que me llena de ilusión”, concluyó.

