El Chapo Guzmán tenía comprados a fiscales, policías y militares mexicanos y hasta a la Interpol, dijo el jueves un testigo clave en el juicio del capo en Nueva York, que también relató paso a paso, como en un filme, el nacimiento del cartel de Sinaloa y su violenta guerra con el cartel de Tijuana.
Jesús «el Rey» Zambada, empleado del cartel de Sinaloa durante dos décadas hasta su arresto en 2008 y hermano de Ismael «Mayo» Zambada, un capo de la misma organización que nunca pasó un día en prisión y fue coacusado junto al Chapo, describió durante más de cuatro horas cómo corrompían a las más altas esferas gubernamentales de México.
El Rey, que controlaba la actividad del cartel de Sinaloa en Ciudad de México, contó que pagaba personalmente sobornos al comandante de la Procuraduría General de la República (PGR) en la capital mexicana, a la policía federal de caminos, que controla puentes y aeropuertos, a la policía judicial federal, a «autoridades militares» y «a Interpol también».
«Yo iba a importar cocaína de Colombia por el estado de Guerrero (…) y el Chapo me dijo ‘ahí está el general Toledano, es amigo mío, vaya a verlo y dele 100.000 dólares de mi parte'», contó.

