Por Isis Kin.
- Una marcha vibrante y un acto de quema de carteles marcaron la jornada de reivindicación, donde las mujeres compartieron historias y exigieron respeto.
Al sonar el reloj marcando las 12 del mediodía, un grupo de mujeres comenzó a congregarse en el emblemático Monumento a la Madre, un símbolo de amor y fortaleza femenina. Este 9 de marzo, la plaza se transformó en un escenario de reivindicación, donde historias, luchas y esperanzas se entrelazaron en un solo propósito: la lucha por la igualdad de género.
Con una energía contagiosa, las mujeres se organizaron en torno a un “tendedero de denuncias”, un espacio donde cada participante podía compartir las experiencias de acoso y violencia de género que han enfrentado. Armadas con marcadores de colores y papeles en mano, escribieron mensajes contundentes y emotivos. Frases como “Juntas Somos Más Fuertes”, “Sin miedo y libres, ¡vivas nos queremos!” y “No más silencio” adornaron sus carteles, convirtiéndose en un poderoso reflejo de la resistencia colectiva.
Conforme compartían lo que habían escrito en sus carteles, las conversaciones se tornaban más profundas. Las mujeres compartían anécdotas relacionadas con sus carteles, a veces acompañadas de lágrimas, creando un lazo de solidaridad que resonaba en el ambiente. Era un momento de catarsis, donde cada mensaje escrito se convertía en un eco de la lucha por la igualdad y el respeto.
A la 1:00 PM, el ambiente se transformó. Con el tendedero como testigo de sus historias, la marcha dio inicio. Las mujeres, unidas por sus carteles y consignas, comenzaron a avanzar por las calles de Tecate. “¡El que no salte es macho!” y “¡Vivas nos queremos!” resonaban con fuerza, mientras los transeúntes se detenían para observar y apoyar a las manifestantes.
El recorrido se convirtió en un desfile de energía y determinación. Cada pancarta y cada grito recordaban que la lucha por la igualdad no se detiene. Al llegar a la plaza frente al Palacio Municipal, la multitud se detuvo, creando un ambiente de expectativa palpable. Era el momento culminante de la jornada.
Frente a la estatua de Benito Juárez, una de las feministas expresó: “El derecho al respeto ajeno es la paz, pero nosotras no sentimos paz”. Con esto, el mensaje de la jornada se volvió aún más claro.
Las mujeres se agruparon y, con emoción, comenzaron a leer sus carteles en voz alta. Cada mensaje era una declaración de intenciones, un compromiso con la lucha y un llamado a la acción. Pero el acto de protesta no culminó ahí. En un gesto simbólico de transformación y liberación, comenzaron a quemar los carteles, dejando que las llamas devorarán las palabras que habían sido escritas con tanto fervor.
El fuego se elevaba hacia el cielo, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y renovación.
Así, la jornada culminó, pero el fuego de la lucha por la igualdad continuaba ardiendo en los corazones de las mujeres de Tecate. Con el tendedero de luchas como testigo y el eco de sus consignas resonando en el aire, reafirmaron su compromiso de seguir adelante, unidas en la búsqueda de un mundo más justo para todas y donde ninguna falte.

