El cáncer de colon continúa siendo una de las enfermedades oncológicas más comunes y letales, principalmente debido a que sus primeros síntomas suelen pasar desapercibidos, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
Especialistas advierten que el cambio persistente en los hábitos intestinales es uno de los primeros signos de alerta. Episodios frecuentes de diarrea o estreñimiento, heces más delgadas o modificaciones en su consistencia pueden parecer molestias menores, pero cuando se prolongan por varias semanas requieren atención médica inmediata.
A este síntoma inicial pueden sumarse otros como presencia de sangre en las heces, dolor abdominal constante, inflamación, fatiga sin causa aparente y pérdida de peso involuntaria. Aunque estos signos no siempre están asociados a cáncer, su persistencia es un factor clave para la detección temprana.
La importancia del diagnóstico oportuno radica en que el cáncer de colon es altamente tratable en etapas iniciales, con mayores probabilidades de recuperación y tratamientos menos invasivos. Por ello, especialistas recomiendan no normalizar cambios digestivos recurrentes y realizar estudios preventivos, especialmente a partir de los 45 años o antes si existen antecedentes familiares.
La vigilancia de la salud intestinal y la consulta médica oportuna pueden marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y un diagnóstico tardío.
