- El alto consumo de energía que implica trasladar agua del Río Colorado hasta Tijuana representa uno de los mayores retos para el abastecimiento hídrico de la ciudad y subraya la urgencia de adoptar un uso más inteligente y responsable del recurso, advirtió un especialista en gestión ambiental.
El traslado del agua se realiza a través del Acueducto Mexicali–Tijuana, una infraestructura que debe bombear el líquido a lo largo de cientos de kilómetros y superar importantes desniveles geográficos, particularmente en la zona de La Rumorosa. Este proceso requiere una gran cantidad de energía eléctrica, lo que incrementa de manera significativa el costo real del suministro de agua potable en la región.
De acuerdo con el experto, este esfuerzo energético debería ser un factor clave para que autoridades y ciudadanía valoren el agua más allá de su disponibilidad inmediata. Señaló que llevar agua de una cuenca a otra no solo implica infraestructura y mantenimiento, sino también un impacto ambiental considerable, por lo que su uso debe ser planeado con una visión de largo plazo.
Asimismo, destacó la necesidad de fortalecer estrategias como la reducción de fugas en las redes de distribución, el reúso del agua tratada y la implementación de tecnologías que permitan una gestión más eficiente del recurso. Estas acciones, explicó, ayudarían a disminuir la presión sobre el sistema de abastecimiento y a reducir el consumo energético asociado al bombeo.
El especialista también recordó que el manejo del agua en la región fronteriza está ligado a compromisos internacionales y a un contexto de escasez creciente, lo que hace aún más relevante una administración responsable y sostenible del recurso.
Finalmente, hizo un llamado a la población a tomar conciencia del verdadero costo del agua que llega a los hogares de Tijuana, no solo en términos económicos, sino también ambientales y energéticos, y a adoptar prácticas cotidianas que contribuyan a su conservación.
