- En una jornada histórica para la ciudad y el estado de Baja California, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, junto con la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, encabezó la inauguración del primer tramo del Viaducto Elevado de Tijuana y la apertura de la primera etapa de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, obras que representan un impulso significativo para la movilidad urbana y la educación superior en la región.
El Viaducto Elevado, una infraestructura vial estratégica, abrió al público un primer tramo de más de siete kilómetros, como parte de un proyecto mayor que conectará zonas clave de la ciudad, mejorará los tiempos de traslado y aliviará el congestionamiento en rutas fundamentales de Tijuana. La obra forma parte de una política de desarrollo que busca beneficiar a familias, facilitar el tránsito y fomentar la integridad urbana.
Durante el acto inaugural, la presidenta Sheinbaum destacó el esfuerzo interinstitucional que hizo posible la construcción del viaducto, reconociendo la labor de los equipos técnicos y del Ejército Mexicano que participaron en la ejecución de la obra, la cual marca un antes y un después en la infraestructura vial del estado.
Por su parte, la gobernadora describió la inauguración como un momento de transformación para la ciudad y el estado, subrayando que esta infraestructura conectará de manera gratuita puntos fundamentales de Tijuana, reduciendo de manera considerable los tiempos de traslado y contribuyendo a elevar la calidad de vida de miles de habitantes.
En la misma ceremonia, las autoridades también dieron por inaugurada la primera etapa de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, un nuevo espacio de educación pública superior que ampliará la oferta académica para las juventudes de la región. La presidenta señaló que este proyecto representa una oportunidad para garantizar el derecho a la educación a más estudiantes, mientras que la gobernadora enfatizó el compromiso estatal de impulsar la educación gratuita y de calidad.
Con estas inauguraciones, las administraciones federal y estatal refrendan su apuesta por la infraestructura social como motor de desarrollo, enfocándose en mejorar servicios esenciales como la movilidad y el acceso a la educación, con el objetivo de generar beneficios tangibles para la población de Tijuana y su entorno.
