Ofrece México una gallarda actuación para vencer a Alemania, gracias a un solitario gol de Hirving Lozano, y dar la primera campanada de la Copa del Mundo Rusia 2018, encuentro celebrado este domingo ante 80 mil asistentes en el Estadio Luzhniki de Moscú.
El conjunto mexicano arrancó a tambor batiente el encuentro, apenas al minuto de juego, Carlos Vela habilitó en profundidad a Hirving Lozano, quien se paró con peligro frente a Manuel Neuer y obligó la salvadora barrida de Jerome Boateng; todavía el rebote, tras el tiro de esquina por izquierda, el arquero germano se tuvo que emplearse a fondo para evitar la caída de su marco.
La respuesta germana no tardó en llegar, apenas dos minutos después, Timo Werner en una descolgada por derecha llegó hasta las narices de Guillermo Ochoa, quien vio cómo el balón pasó cerca del palo, tras un peligroso disparo cruzado del delantero del Leipzig en la Bundesliga.
El inicio fue vibrante, un ir y venir, donde los mexicanos plantaron cara al tetracampeón mundial, disputaron la posesión del esférico y con disparos lejanos de Miguel Layún y Héctor Herrera pusieron a prueba a Neuer en el fondo.
En sólo 15 minutos, el conjunto mexicano incomodó al cuadro bajo germano, y pudo abrir el marcador con un cabezazo de Héctor Moreno en plena área chica, tras servicio a balón parado de Andrés Guardado, pero el balón salió justo a la ubicación del capitán alemán.
La intensidad no disminuyó un ápice, tras el primer cuarto de hora. Alemania aceptó el vertiginoso ritmo que impuso México y con aproximaciones por arriba complicó el trabajo del cuadro bajo mexicano, así disparos de media y larga distancia Julian Draxler y Werner,bien contenidos por Ochoa, dieron sensación de peligro creciente.
Como prueba del intenso desgaste físico que los 22 jugadores tuvieron en sólo 30 minutos, los germanos aprovecharon una de las pocas pausas en el encuentro para acercarse a la banda a rehidratarse.
Sin dar ni pedir cuartel, el encuentro se volvió una intensa lucha en la marca en todos los sectores del terreno, donde los mexicanos, pese a su menor talla, no se amedrentaron y con personalidad pelearon de tu a tu cada balón con los europeos, obligando al silbante iraníAlireza Faghani a estar atento en cada jugada.
La justicia deportiva llegó al minuto 34, luego de un contragolpe letal que encontró muy mal parada a la defensa germana y en sólo tres toques, incluida una pared en velocidad entre Javier Hernández e Hirving Lozano, éste dinamitó el marco rival con un fogonazo a las redes que dejó a Neuer como un espectador más.
Como una bestia herida, el conjunto dirigido por Joachim Low reaccionó con furia y estuvo a nada de igualar el marcador sólo tres minutos después, gracias a un disparo soberbio deToni Kroos que cimbró la puerta mexicana al estrellase el esférico en el travesaño, haciendo imposible el lance de Ochoa.
En los últimos minutos, antes del descanso, los cerca de 40 mil mexicanos en las gradas del inmueble moscovita corearon con “oles” los pases del Tricolor frente a un desconcertado, y superado, conjunto germano que marchó a los vestidores con la preocupación metida en el cuerpo.
La segunda mitad arrancó con ligero dominio de los germanos, pero sin claridad en sus avances. Servicios por los costados y disparos de larga distancia fueron los argumentos con los que intentaron nivelar las acciones ante la aplicación en la marca de los mexicanos.
Poco a poco, los germanos inclinaron el terreno de juego en su favor, metieron en su propio campo al rival y creció la preocupación en el banco mexicano, donde el técnico Juan Carlos Osorio ordenó el ingreso de Edson Álvarez por Carlos Vela para reforzar el medio campo e intentar contrarrestar el dominio alemán.
México buscó hacer daño en el contragolpe y se diluyó una gran oportunidad de aumentar la ventaja al 57′, cuando Javier Hernández no disparó al marco y en su lugar cedió el esférico a Hirving Lozano, cuyo remate se fue por arriba de la puerta defendida por Neuer.
Los minutos corrieron y la desesperación de Low se tradujo en el ingreso de Marco Reus por Sami Khedira en un intento por revolucionar el ataque de su equipo que no encontró los caminos para llegar al marco de Ochoa.
Y mientras Joshua Kimmich intentó en una media chilena, más espectacular que efectiva, hacer daño en el marco mexicano, la presión germana fue en aumento, complicando en exceso al cuadro bajo nacional.
Con el ingreso de Raúl Jiménez por Hirving Lozano, Osorio intento refrescar el ataque del Tricolor que buscó un gol más para sentenciar el encuentro ante el creciente agobio del rival.
El momento histórico se presentó al minuto 72, cuando Andrés Guardado cedió su lugar, y la banda de capitán, a Rafael Márquez, quien así juega su quinta Copa del Mundo; pero el cambio no fue gratuito, la experiencia del michoacano se hizo necesaria ante franco dominio germano.
A 15 minutos del final y frente al parado ordenado del conjunto mexicano, los germanos sometieron a un intenso bombardeo el marco de Ochoa; disparos de Kroos, Draxler y compañía, elevaron la presión, y el nerviosismo, al máximo.
Low quemó todas la naves al 72′, tras ordenar el ingreso de Mario Gomez por Marvin Plattenhardt; pero fue Miguel Layún el que pudo escribir la historia con un disparo violento y cruzado que pasó muy cerca del marco rival.
Fieles a su ADN, los germanos jamás claudicaron, buscaron con insistencia, casi desesperación, el gol del empate, y a tres minutos del final Gómez desperdició un remate de cabeza franco frente al marco.
Sobre la hora, Julian Brandt le sacó pintura al poste con un misil que silenció el Estadio Luzhniki, la última aproximación germana antes del silbatazo final de Faghani que decretó una histórica victoria de México en una Copa del Mundo.



Alfredo Moreno
Alfredo Moreno 