- TLC Asociados advierte que los posibles cambios comerciales entre Europa y China podrían impulsar nuevas inversiones, aunque México deberá vigilar el contenido nacional y el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC.
Los cambios en las condiciones comerciales entre la Unión Europea y China podrían modificar las estrategias de fabricantes y proveedores de la industria automotriz, generando oportunidades para México en materia de inversión, manufactura y desarrollo de cadenas productivas.
Daniella Martínez Rodríguez, CEO de TLC Asociados, señaló que el país debe analizar no solo los posibles efectos de las restricciones comerciales europeas a los vehículos híbridos procedentes de China, sino también las decisiones que podrían tomar las empresas respecto a sus plantas, capacidad productiva y mercados de destino.
Explicó que este escenario cobra relevancia ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y los objetivos del Plan México para incrementar la participación de proveedores nacionales y regionales en las cadenas de producción.
De acuerdo con Martínez Rodríguez, una reorganización de la industria podría tener implicaciones para sectores como el automotriz, las autopartes, las baterías, la electrónica, el acero y el aluminio. Por ello, consideró importante verificar la procedencia de los componentes, las materias primas y la tecnología incorporada en los productos.
La representante de TLC Asociados destacó que atraer inversiones no garantiza por sí mismo una mayor integración productiva. Señaló que también será necesario impulsar la participación de empresas mexicanas como proveedoras y generar más valor agregado dentro del país.
Otro de los aspectos relevantes será el cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC, que determinan si los productos reúnen los requisitos para recibir el trato arancelario preferencial previsto en el acuerdo comercial. En este contexto, la procedencia de los insumos y la integración de los procesos productivos cobran especial importancia.
Martínez Rodríguez advirtió que México deberá evitar limitarse a funcionar como punto de tránsito entre Asia y Estados Unidos. En cambio, planteó que la estrategia debe enfocarse en desarrollar proveedores nacionales, fortalecer las cadenas regionales y aprovechar las oportunidades de manufactura.
Finalmente, señaló que el reto será traducir los posibles movimientos de inversión internacional en una mayor participación de empresas mexicanas y norteamericanas en las cadenas de valor, manteniendo la competitividad de la industria.
Las oportunidades concretas dependerán de las medidas comerciales que se implementen, las decisiones de las empresas y los requisitos aplicables a cada producto.

