Por Andrés Salcido
Lo que pareciera un proceso político interno permanente tendrá su inicio oficial este próximo 17 de junio de 2026. Morena publicará el próximo miércoles la convocatoria y el registro se llevará a cabo el lunes 22 de junio, anunció la dirigente nacional, Ariadna Montiel.
En un ambiente que pareciera más de conflicto que de fiesta, se han ido perfilando quienes buscarán suceder a una golpeada gobernadora como Marina del Pilar, que al menos durante el último año ha formado parte de la tendencia nacional e internacional por las investigaciones relacionadas con su exesposo, Carlos Torres. Un tema que no ha sido ajeno para quienes buscan ocupar su espacio en 2027, integrando esta narrativa a sus argumentos políticos.
La ventaja institucional la tienen los legisladores Evangelina Moreno y Fernando Castro Trenti, quienes mediáticamente no han alcanzado la cúspide del “trending”, pero que, a su vez, se han mantenido alejados de investigaciones, carpetas y “periodicazos”.
Por su parte, la ventaja mediática recae en la senadora Julieta Ramírez, quien desde 2023 fue designada como representante de la bancada morenista en el debate por la Reforma Electoral y la renovación del INE. Posteriormente fue nombrada senadora y, recientemente, vocera de la bancada en el Senado de la República, cargos que le han dado la proyección necesaria para mantenerse en tendencia. Sin embargo, las investigaciones por presuntos “actos anticipados de campaña” también obstaculizan su pretensión de alcanzar la gubernatura.
Ismael Burgueño, por su parte, es alcalde de Tijuana, el municipio más importante de la frontera entre México y Estados Unidos, con cerca del 55% del padrón electoral y el mayor presupuesto de Baja California. Esto lo convertiría en un candidato “natural”, pero una serie de denuncias (anónimas) y su cercanía con la actual mandataria estatal le dan equilibrio a la contienda.
Armando Ayala, Alfredo Álvarez e incluso la alcaldesa de Ensenada también han externado sus intenciones de competir por el cargo; cada quien con su propio trabajo y arrastrando sus propios demonios, mismos que salen a la luz, curiosamente, cuando se atreven a levantar la mano.
Finalmente, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, el más conflictivo de la lista, cuenta con respaldo en sectores de la izquierda, pero también con demasiados frentes de batalla abiertos. Su carta más fuerte es la cercanía con la actual dirigente nacional, Ariadna Montiel, quien lo empoderó cuando se desempeñó como delegado de los Programas para el Bienestar en Baja California y quien también le anunció que debía dejar el cargo por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo único claro entre tanta incertidumbre política es que de esta lista saldrán, al menos, dos candidaturas: la gubernatura y la alcaldía de Tijuana. Y a menos que algo extraordinario, muy extraordinario, suceda, de aquí surgirán quienes llegarán al poder en octubre de 2027.
Y es que, aunque se dice que la política es circunstancial y el oficialismo registra un desgaste natural, pareciera que con cada nuevo proceso electoral la oposición se vuelve aún más débil.
Por ahora hablamos de Morena. Aún queda por ver la definición de las coaliciones, algunas de ellas parciales, lo que podría modificar el tablero rumbo a 2027.
Atentos.
#SiempreHumilde

